Los padres, tan enganchados a las pantallas como sus hijos

  Los diputados analizan en el Congreso el uso de las tabletas y los móviles por parte de niños y adolescentes

 

En el debate sobre el uso de las nuevas tecnologías por parte de la infancia y adolescencia siempre hay extremos. Están los apocalípticos, que las consideran el mal de este siglo, y
están los integrados, que defienden sus virtudes sin reparar en los riesgos. El equidistante término medio ha sido el que ha prevalecido entre los diputados este lunes en el Congreso, durante unas jornadas en las que 40 alumnos de Primaria y otros tantos de la ESO han contado que usan las tabletas y los móviles para jugar al Pokemon Go o al Clash Royale, pero también para estudiar y trabajar con ellas en clase.

Durante las jornadas informativas organizadas por Unidos Podemos y el Observatorio de Contenidos Televisivos Audiovisuales, los alumnos del colegio Tajamar del Madrid han contado que gracias al iPad hacen cosas en clase que no podrían hacer de otra manera, como buscar información en tiempo real o realizar presentaciones en power point.

Hay críos que han narrado que las pantallas les sirven para hacer trabajos de clase, para estar en contacto con sus compañeros o incluso para “ver el Telediario”.

Y otra alumna ha señalado que se acaba de mudar y se siente “sola”, pero gracias al WhatsApp puede “estar más cerca de su familia”.

Pero también los niños han reconocido que muchas veces se pasan. Así, la mayoría de los adolescentes ha levantado la mano cuando se les ha preguntado si creen que el uso que hacen de las pantallas es adictivo. Los alumnos de 3º de la ESO del Instituto Julio Verne de Leganés (Madrid) incluso han grabado un vídeo en el que reconocen que están perdiendo amigos de tanto estar pendientes del móvil.

“Antes me llevaba mejor con mis padres”

“Con el móvil se pierde un poco la relación con tu familia. Yo me paso el día enganchado a la máquina y antes de eso me llevaba mejor con mis padres”, ha confesado un chico.

Otro ha contado que sus amigos “están viciados con el League of Legends“. “Ya no voy al pueblo ni comparto momentos con ellos, porque están todo el rato metidos en la burbuja. Al final me he terminado alejando de ellos, pero no por culpa del juego, sino por no saber controlarlo”, ha explicado.

Ana Echenique, miembro del Observatorio de Contenidos Televisivos Audiovisuales, ha expresado que “las nuevas tecnologías han llegado tan rápido que han cogido a todos desprevenidos”. “Los profesores tienen que pararse a ver cómo se está haciendo”, ha reflexionado, y ha apuntado también que “los padres están enganchados a las pantallas, la gente no se separa de su móvil y no está haciendo un buen uso de ello, lo dicen los propios chicos”.

El objetivo de este organismo, en el que está representado un buen número de asociaciones de padres y profesores, así como otras entidades sociales, es que se haga “un buen uso de las pantallas, sostenible y saludable, que aumente el conocimiento y el interés por el saber, sin tenerlas miedo”, en palabras de su portavoz, Valentí Gómez Oliver.

Más regulación

El Observatorio reclama a los legisladores que el uso de las pantallas por parte de los menores de edad esté regulado de alguna manera en la nueva ley educativa, algo que también comparte la diputada de Unidos Podemos Rosana Pastor, que pide que “en los currículos se incluya el manejo de las nuevas tecnologías”.

La opinión de Unidos Podemos en este tema es muy similar a la que tiene el resto de los partidos: han expuesto que las nuevas tecnologías no son un mal en sí mismo y que hay que incidir en la educación en un uso responsable de las mismas.

Ningún diputado se ha atrevido a marcar una edad mínima de acceso a los móviles, ni ha advertido de los peligros de estas herramientas hasta que ha llegado el neurólogo IgnacioCalderón y ha advertido que las pantallas provocan “déficit de atención”, aumentan “la agresividad de los niños cuando sus padres les piden que dejen la tableta” y multiplican las adicciones. “Antes, a mi consulta venía un joven adicto al móvil cada dos o tres meses y ahora es cada semana”, ha relatado.

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